
La Técnica Alexander de reeducación psicofísica
En los niños pequeños observamos una claridad de intención y una calidad de atención y equilibrio que les permite sentarse, pararse y moverse con gracia y sin esfuerzo. Sin embargo, al llegar a la adultez, la mayoría de las personas ya hemos desarrollado hábitos que interfieren con nuestra postura, coordinación y funcionamiento naturales y nos encontramos reaccionando automáticamente de maneras que limitan nuestro bienestar y reducen nuestra eficacia en la vida diaria. En los términos de la Técnica Alexander, decimos que estamos haciendo un uso inadecuado de nosotros mismos.
El resultado de este mal uso puede ser experimentado con síntomas específicos tales como dolor y rigidez en el cuello, espalda, dolor de cabeza, falta de equilibrio, de serenidad, o bien de vitalidad.
La Técnica Alexander se enseña en la modalidad de clases individuales. Durante las mismas bajo la guía verbal y manual del profesor, el alumno aprende a desarrollar su capacidad de observación y su conciencia de sí mismo y a aplicar los principios de la técnica en actividades y situaciones de su vida cotidiana, como estar de pie, sentado, caminar, agacharse, levantar y transportar objetos, hablar, leer, etc.
Algunos beneficios derivados de la aplicación de la técnica son: lograr equilibrio sin rigidez, mejorar la coordinación, facilitar la respiración y el habla, moverse más libremente y con menos esfuerzo, estar alerta y focalizado sin tensión, modificar malos hábitos posturales, descansar mejor.
La Técnica Alexander nos enseña a restablecer el uso más eficiente de nosotros mismos en todas las actividades de nuestra vida, contribuyendo de esta manera a nuestra salud y bienestar.